martes, 3 de diciembre de 2019

Aún te recuerdo


El 1 de enero de 1997, día festivo de año nuevo todos celebrando en familia vi llegar a mi padre Isidro a la casa cansado de caminar, venia de visitar a mi abuela Rosaura mi madre le sirvió la comida y rápidamente empezó a comer ya que estaba apresurado por ir a cobrar un dinero que le debían a la abuela y que ella no podía ir,  se quedó solo un momento, no me dio tiempo de hablar con él, tenia tantas cosas que decirle de mis exámenes en la escuela, solo me abrazo fuerte como nunca lo había hecho, sentí que se estaba despidiendo de mí.

Lo vi cómo se alejaba y pensé en ir detrás de él y lo hice, camine una gran distancia, pero no lo alcance, volví a la casa para esperar que regresara, pasaron las horas y no llegaba, ya estaba preocupada, se había ido a las 10:00 de la mañana ya eran las 3:00 de la tarde, ¡se suponía que no iba a demorar! a la 4:00 de la tarde nos tocaron la puerta, era un señor a darlos la noticia de que mi papá había muerto, y que fuéramos a buscarlo, me quedé en shock, no lo podía creer, fui corriendo a la casa de mi tío a decirle y ellos fueron inmediatamente, lo encontraron en un lugar apartado de la carretera.

El Sr. Rubén lo llevo al hospital rápidamente y mi tío se quedó en la casa para contarnos lo que había pasado y nos dijo: que lo habían encontrado con un hueso en la boca detrás de una casa, cerca de donde él iría a cobrar el dinero de mi abuela, la verdad no me explico cómo llego ese hueso allí, ¡será que lo querían asesinar! Lo irónico es que los signos vitales estaban débiles, pero aún seguía vivo.

Esa noticia nos llenó de esperanza, pasaron las horas llenas de incertidumbre hasta que anocheció oramos para que los doctores lo pudieran salvar, pero llegando al hospital su corazón dejo de latir, el Sr. Rubén llegó del hospital y nos dijo: que mi papá le iban practicar la autopsia para saber de qué había fallecido. Unos días después salió el resultado de la misma, diciendo de que había fallecido por restos de comida en los pulmones lo que produjo la asfixia.

Todavía me pregunto ¿Por qué esas personas no le dieron los primeros auxilios?  si lo vieron en esas condiciones o será que no contaban con el conocimiento para hacerlo, es una interrogante que no creo que podre descifrar, por eso es que se lo deje en manos de Dios.

Pasaron los días de duelo y sentía como se derrumbaba mi mundo en segundos, ya no quería seguir viviendo sin él, la tristeza invadía mi alma y empecé a recordar los momentos que tuve junto a él. Recordé el día que estábamos en la tienda y me subí al caballo con él, íbamos hablando de todo un poco, ya era de noche entre risas vimos una estrella fugaz cayendo del cielo y dijiste: que cada vez que viera una estrella fugaz tenía que pedir un deseo. Esa noche pedí que mi papá siempre estuviera conmigo y el deseo no se cumplió. 

El día de su muerte me afecto tanto que ya nada me importaba, recuerdo el día en que lo iban a enterrar mi mamá me dejo con mi tía, y me le escape salí corriendo sin zapatos por toda la carretera hasta la iglesia. Empecé a llorar desconsoladamente y abrí el ataúd y empecé a sacar a mí papá porque decía que él estaba vivo. Mis tías empezaron a decirme que lo dejara allí, cerraron el ataúd y empezaron la misa. La iglesia estaba llena de familiares que no conocía y que aparecieron como arte de magia para verlo por última vez.

Al salir de la iglesia iba de la mano de mi madre, estaba lloviendo el ataúd se puso pesada y la mano derecha me empezó a doler, subimos al cementerio vi a amistades y parte de la familia que no conocía llorando, tal vez era de ver a las otras personas que también estaban llorando o tal vez sentían arrepentimiento por no haber ido a verlo cuando estaba vivo.  

Los días sin retorno pasaban y en pedazos estaba mi corazón desde su partida, la ausencia de tu presencia se sentía cada día más. Trabaje con mi mamá en cultivar diferentes rubros y cuando se cosechaban los vendía de casa en casa y también tenía un trabajo de medio tiempo para solventar los gastos del hogar no fue fácil, pero teníamos que salir adelante. Después de su entierro solo quedo el recuerdo de que él tenía una familia numerosa, que irónico solo fueron a despedirse de él y solo se quedaron los que vivían cerca de nuestra casa.

¿Cómo pudo pasar todo esto? tan solo tenía 8 años, con tantos sueños por delante ser enfermera para ayudar a muchas personas o maestra para enseñarle a los niños era mi sueño, pero tú me enseñaste a valorarme como persona a luchar por mis objetivos y también me enseñaste a orar y a tener fe en Dios. Tantas lecciones aprendidas ahora pienso que hubiera pasado si tu estuvieras aun conmigo, todavía me haces mucha falta.

En una noche oscura estaba arreglando un foco que se había quemado fuera de la casa, escuche sonidos de los cascos de un caballo, el cual nunca vi pasar y mi tío Eliecer llego en estado de embriaguez a la casa diciéndole a mi madre de que estaba hablando con mi papá y ella le dice: no es posible Isidro ya tiene un año de haber muerto y él le repetía:  ¡te he dicho que lo vi! es más el me trajo en un caballo blanco, mi mamá no le hizo caso y se acostó a dormir, en la mañana ella fue a lavar y en la ropa tenia pelo de caballo blanco.

El amor de un padre no se olvida, ahora tengo 31 años y todavía lo recuerdo como si fuera ayer, tantos logros que he tenido sin compartirlos con él, pero yo sé que desde el cielo él está orgulloso de mí y de mis hermanos. Dios tiene un propósito y un tiempo para cada persona y le toco en ese momento despedirse de nosotros para reunirse con nuestro padre, el creador del cielo, la tierra y de todo lo que habita en el.

Tenemos que amar a nuestros padres porque no sabemos el día ni la hora en que los perdamos, y solo en ese entonces vamos a desear con todo nuestro corazón que regresen, pero es tarde ya no hay vuelta atrás por eso tenemos que dedicarle el tiempo ahora que están con nosotros.

Me hace mucha falta mi papá, pero esos 8 años fueron los mejores momentos que tuve junto a él. 

Autora: Yuli Domínguez M.





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