El 1 de enero de 1997, día festivo de año nuevo todos celebrando en
familia vi llegar a mi padre Isidro a la casa cansado de caminar, venia de
visitar a mi abuela Rosaura mi madre le sirvió la comida y rápidamente empezó a
comer ya que estaba apresurado por ir a cobrar un dinero que le debían a la
abuela y que ella no podía ir, se quedó
solo un momento, no me dio tiempo de hablar con él, tenia tantas cosas que
decirle de mis exámenes en la escuela, solo me abrazo fuerte como nunca lo había
hecho, sentí que se estaba despidiendo de mí.
Lo vi cómo se alejaba y pensé en ir detrás de él y lo hice, camine una
gran distancia, pero no lo alcance, volví a la casa para esperar que regresara,
pasaron las horas y no llegaba, ya estaba preocupada, se había ido a las 10:00
de la mañana ya eran las 3:00 de la tarde, ¡se suponía que no iba a demorar! a
la 4:00 de la tarde nos tocaron la puerta, era un señor a darlos la noticia de
que mi papá había muerto, y que fuéramos a buscarlo, me quedé en shock, no lo
podía creer, fui corriendo a la casa de mi tío a decirle y ellos fueron
inmediatamente, lo encontraron en un lugar apartado de la carretera.
El Sr. Rubén lo llevo al hospital rápidamente y mi tío se quedó en la casa
para contarnos lo que había pasado y nos dijo: que lo habían encontrado con un
hueso en la boca detrás de una casa, cerca de donde él iría a cobrar el dinero
de mi abuela, la verdad no me explico cómo llego ese hueso allí, ¡será que lo querían
asesinar! Lo irónico es que los signos vitales estaban débiles, pero aún seguía
vivo.
Esa noticia nos llenó de esperanza, pasaron las horas llenas de
incertidumbre hasta que anocheció oramos para que los doctores lo pudieran
salvar, pero llegando al hospital su corazón dejo de latir, el Sr. Rubén llegó
del hospital y nos dijo: que mi papá le iban practicar la autopsia para saber
de qué había fallecido. Unos días después salió el resultado de la misma,
diciendo de que había fallecido por restos de comida en los pulmones lo que produjo
la asfixia.
Todavía me pregunto ¿Por qué esas personas no le dieron los primeros
auxilios? si lo vieron en esas
condiciones o será que no contaban con el conocimiento para hacerlo, es una
interrogante que no creo que podre descifrar, por eso es que se lo deje en
manos de Dios.
Pasaron los días de duelo y sentía como se derrumbaba mi mundo en
segundos, ya no quería seguir viviendo sin él, la tristeza invadía mi alma y
empecé a recordar los momentos que tuve junto a él. Recordé el día que
estábamos en la tienda y me subí al caballo con él, íbamos hablando de todo un
poco, ya era de noche entre risas vimos una estrella fugaz cayendo del cielo y
dijiste: que cada vez que viera una estrella fugaz tenía que pedir un deseo.
Esa noche pedí que mi papá siempre estuviera conmigo y el deseo no se cumplió.
El día de su muerte me afecto tanto que ya nada me importaba, recuerdo el
día en que lo iban a enterrar mi mamá me dejo con mi tía, y me le escape salí
corriendo sin zapatos por toda la carretera hasta la iglesia. Empecé a llorar
desconsoladamente y abrí el ataúd y empecé a sacar a mí papá porque decía que él
estaba vivo. Mis tías empezaron a decirme que lo dejara allí, cerraron el ataúd
y empezaron la misa. La iglesia estaba llena de familiares que no conocía y que
aparecieron como arte de magia para verlo por última vez.
Al salir de la iglesia iba de la mano de mi madre, estaba lloviendo el
ataúd se puso pesada y la mano derecha me empezó a doler, subimos al cementerio
vi a amistades y parte de la familia que no conocía llorando, tal vez era de
ver a las otras personas que también estaban llorando o tal vez sentían arrepentimiento
por no haber ido a verlo cuando estaba vivo.
Los días sin retorno pasaban y en pedazos estaba mi corazón desde su
partida, la ausencia de tu presencia se sentía cada día más. Trabaje con mi mamá
en cultivar diferentes rubros y cuando se cosechaban los vendía de casa en casa
y también tenía un trabajo de medio tiempo para solventar los gastos del hogar
no fue fácil, pero teníamos que salir adelante. Después de su entierro solo
quedo el recuerdo de que él tenía una familia numerosa, que irónico solo fueron
a despedirse de él y solo se quedaron los que vivían cerca de nuestra casa.
¿Cómo pudo pasar todo esto? tan solo tenía 8 años, con tantos sueños por
delante ser enfermera para ayudar a muchas personas o maestra para enseñarle a
los niños era mi sueño, pero tú me enseñaste a valorarme como persona a luchar
por mis objetivos y también me enseñaste a orar y a tener fe en Dios. Tantas
lecciones aprendidas ahora pienso que hubiera pasado si tu estuvieras aun
conmigo, todavía me haces mucha falta.
En una noche oscura estaba arreglando un foco que se había quemado fuera
de la casa, escuche sonidos de los cascos de un caballo, el cual nunca vi pasar
y mi tío Eliecer llego en estado de embriaguez a la casa diciéndole a mi madre
de que estaba hablando con mi papá y ella le dice: no es posible Isidro ya
tiene un año de haber muerto y él le repetía:
¡te he dicho que lo vi! es más el me trajo en un caballo blanco, mi mamá
no le hizo caso y se acostó a dormir, en la mañana ella fue a lavar y en la
ropa tenia pelo de caballo blanco.
El amor de un padre no se olvida, ahora tengo 31 años y todavía lo recuerdo
como si fuera ayer, tantos logros que he tenido sin compartirlos con él, pero
yo sé que desde el cielo él está orgulloso de mí y de mis hermanos. Dios tiene
un propósito y un tiempo para cada persona y le toco en ese momento despedirse
de nosotros para reunirse con nuestro padre, el creador del cielo, la tierra y
de todo lo que habita en el.
Tenemos que amar a nuestros padres porque no sabemos el día ni la hora
en que los perdamos, y solo en ese entonces vamos a desear con todo nuestro corazón
que regresen, pero es tarde ya no hay vuelta atrás por eso tenemos que dedicarle
el tiempo ahora que están con nosotros.
Me hace mucha falta mi papá, pero esos 8 años fueron los mejores
momentos que tuve junto a él.
Autora: Yuli Domínguez M.

No hay comentarios:
Publicar un comentario