Sentada en mi balcón veo pasar
las horas frente a mí, siento que aún no tengo un propósito claro de lo que
tengo o debo hacer, tan solo dejo pasar los días como si no hubiese pasado nada,
quisiera ser más fuerte para enfrentar mi destino y mirarme al espejo y poder ver
a otra mujer en mí; una que tenga seguridad de sí misma y sobre todo un corazón
lleno de amor para entregar.
Pero cada vez que hablo con alguien me dice
que tengo la autoestima por el suelo estoy por creer que es así, sin embargo,
me da mucho miedo cambiar mi vida, llevo tanto tiempo haciendo las mismas cosas
que ya se me hizo rutinario, salir de la casa hacia el trabajo y viceversa es
todo lo que hago a diario.
Es tan agobiante llegar a la
casa y encontrar todo desordenado, me siento en la mesa y pienso ¿por qué me
hacen esto a mí? si lo único que hago todos los días a parte de ir a trabajar
es ordenar, para que todo esté limpio y organizado aun no entiendo ¿Por qué? lo
desordenan sin tener ninguna consideración.
Nunca pensé que estar con una
persona es hacer todo, sin esperar que te ayuden. Es increíble cómo puede
haber personas así; Siento que he dedicado muchos años de mi vida pensando que
va a cambiar pero siempre es lo mismo. Cuando llegó Tamara a nuestras vidas las
cosas cambiaron de forma radical tenía su apoyo incondicional, pero al cabo de
unos meses todo volvió a ser igual, es más la situación es insostenible entre los
dos hasta pienso que él no me quiere y está conmigo por su conveniencia.
A parte ya la vida con él no
es igual, solo se escuchan gritos y más gritos, es insoportable vivir así bajo
el mismo techo ya no hablamos, él en su mundo y yo en el mío, ya no somos una
pareja más bien parecemos un divorcio sin vuelta atrás.
Me da mucho dolor en el pecho siento cómo se contrae y es difícil respirar, mi corazón late fuerte parece un reloj sin manecillas, me siento estresada cada vez que discutimos por tantas deudas que tenemos y el dinero no alcanza; lo que me molesta es que en vez de apoyarme y avanzar junto a mí, él piensa que yo tengo la culpa de todo.
Me da mucho dolor en el pecho siento cómo se contrae y es difícil respirar, mi corazón late fuerte parece un reloj sin manecillas, me siento estresada cada vez que discutimos por tantas deudas que tenemos y el dinero no alcanza; lo que me molesta es que en vez de apoyarme y avanzar junto a mí, él piensa que yo tengo la culpa de todo.
El dinero es un factor
importante, pero por ninguna circunstancia debe ser motivo de discusión en la
familia. Debo dejar de esconderme detrás de la cortina sin decir nada y
comenzar de nuevo con la frente en alto sin tener miedo a nada ni a nadie.
Pero cada vez que pienso en
separarme el rostro de mi hija viene a mi mente y vuelvo atrás, pero sé que me
estoy engañando a mí misma, ya no sé lo que quiero hacer y mucho menos quien
soy, a veces me hago esa pregunta ¿Quién soy yo? mi mente responde: soy Carol y
luego, ordeno mis pensamientos y me doy cuenta que no soy quien yo creía ser o
en algún momento quise ser.
Lo único que sé es que tengo
que luchar por ella, porque soy su mamá y ella me da fuerzas cada día para
seguir adelante, a veces me siento sola y triste, mirando hacia el cielo esperando
una señal de lo divino.
Todavía no he recibido una respuesta,
pero sé que mi Dios es más grande que mis problemas y que el hará su obra en el
momento menos pensado porque yo creo en él todo el tiempo.
Sé que en medio de tantas
pruebas él está conmigo y todo será mucho mejor solo hay que tener fé y así se hará.
Autora: Yuli Domínguez M.

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